Síndrome Metabólico, con la Dra. Teresa Comes.

El síndrome metabólico engloba una serie de patologías como son la obesidad, la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial, cuya causa principal son los cambios producidos en la alimentación y en el estilo de vida actuales, para los que no estamos preparados genéticamente. Y que afectan a un número cada vez más elevado de personas.

Dra. Comes ¿Qué relación tiene el síndrome metabólico con el estilo de vida de nuestros antepasados?

Si nos remontamos al paleolítico (hace unos 10.000 años), incluso en épocas anteriores, nuestros ancestros estaban sometidos a períodos de abundancia alimentaria, alternados con períodos de escasez e incluso ausencia de alimentos. pasaban de darse “atracones” a ayunar de forma obligada. además, se movían buscando alimentos o huyendo de los depredadores.

Esto les llevó a desarrollar, para su supervivencia, el genotipo ahorrador. estaban preparados para las épocas de hambruna, utilizando la reserva energética depositada en forma de grasa, cuando se daban “atracones”.

Además la dieta del Paleolítico era baja en hidratos de carbono y sodio, y rica en proteína y fibra, siendo más saciante y menos calórica.

Actualmente la dieta rica en hidratos de carbono refinados, grasas saturadas. proteínas en exceso… sedentarismo y hábitos tóxicos, hacen que el genotipo ahorrador nos induzca a acumular más y más grasa.

Nuestros genes no han cambiado desde el paleolítico. estamos preparados para el ayuno, no para la sobrealimentación.

¿Cómo definiría el síndrome metabólico?

El síndrome metabólico engloba una serie de patologías, cada una de las cuales ya representa por sí sola un problema importante para la salud. como son la obesidad, la diabetes tipo 2 (no insulinodependiente), la hipertensión arterial, las dislipemas (aumento de colesterol y triglicéridos), la hiperuricemia (aumento del ácido úrico), y las complicaciones cardiovasculares, nefrológicas… que van apareciendo a lo largo del tiempo.

Estas entidades tienen un denominador común que es la resistencia a la insulina y la inflamación sistémica de bajo grado, presentes muchos años antes de que se manifiesten los síntomas.

Como hemos visto, la causa fundamental es una dieta inadecuada (abundante y rica en hidratos de carbono refinados y grasas saturadas) y un estilo de vida erróneo (sedentarismo y hábitos tóxicos).

¿Qué papel juega la insulina en este proceso?

La insulina es una hormona segregada por el páncreas y cuya función es mantener los niveles de azúcar constantes en la sangre.

Si consumimos alimentos ricos en hidratos de carbono de absorción rápida (se comportan como si tomáramos azúcar: ejemplo del collar y las perlas), aumenta rápidamente la glucosa en sangre (picos de glucosa) y el páncreas tiene que segregar Insulina.

Pero el exceso de glucosa que la Insulina tiene que retirar del torrente sanguíneo debe transformarse en grasa, que se deposita en los adipocitos (que son las células del tejido graso) como reserva y fuente de energía. Recordemos nuestro genotipo ahorrador.

Lo que ocurre es que nuestra sociedad occidental no padece “hambruna” y además somos sedentarios.

Conforme va aumentando el tejido graso aparece la obesidad abdominal, que genera resistencia a la insulina. El páncreas se ve obligado a segregar más y más insulina y termina agotándose.

esto explica la relación entre obesidad, resistencia a la insulina y diabetes tipo 2 causantes y presentes en el síndrome metabólico.

¿Cuál sería la causa del Síndrome Metabólico?

Aunque se trata de un cuadro multifactorial, la causa primordial es la resistencia a la insulina, debido a una dieta inadecuada rica sobre todo en hidratos de carbono con carga glucémica alta, rica en proteínas y grasas saturadas, y pobre en fibra (verduras y hortalizas, legumbres y fruta y un estilo de vida erróneo: sedentarismo y ambiente tóxico (alcohol, fármacos,…)

El exceso de alimentos, tanto hidratos de carbono, proteínas como la grasa, se almacenan en forma de grasa. lo que conlleva a una cascada de efectos: obesidad, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2… y, por supuesto, síndrome metabólico.

Insisto en que nuestros genes no han cambiado desde el paleolítico, y que el gen ahorrador (cuya misión es poder resistir a la hambruna o a la escasez de alimentos, favorece el almacenamiento de grasa y nos aboca a una verdadera epidemia de obesidad en las generaciones futuras.

Cuando hablamos de hidratos de carbono de alta carga glucémica nos referimos a: bebidas azucaradas, bebidas isotónicas.

-Pan, pasta, cereales refinados, bollería, dulces, helados, arroz blanco, patata…

¿Qué papel juega la grasa en la génesis del síndrome metabólico?

La grasa es nuestra reserva como fuente de energía y también un depósito de toxinas a lo largo de nuestras vidas.

Si comemos en exceso (tanto  si se trata de hidratos de carbono, proteínas o grasas), lo que no utilizamos para mantener nuestras contantes vitales se acumula en forma de grasa,  en los adipocitos del tejido graso.

Esta reserva grasa, que no vamos a utilizar si no existe escasez de alimentos, aumenta progresivamente generando obesidad y toda la cascada de patologías que hemos mencionado y que forman parte del síndrome metabólico.

Los adipocitos tienen la capacidad de llenarse “ilimitadamente” de grasa, pero también pueden vaciarse en caso de escasez de alimentos.

¿Tiene el hígado graso alguna relación con este síndrome?

El depósito de grasa, tanto en el hígado como en el músculo, predispone a la resistencia a la insulina y, por lo tanto, al síndrome metabólico

Hace años el hígado graso era una patología relacionada con el consumo de alcohol, pero por desgracia en la actualidad nos encontramos con un porcentaje elevado de hígado graso no alcohólico en un elevado número de ecografías, incluso en personas jóvenes y, lo que resulta más grave, también en niños.

El hígado es el órgano más importante de desintoxicación y de eliminación de tóxicos del organismo, además de sus funciones metabólicas, endocrinas, digestivas… y puede ser maltratado por el consumo de alcohol, fármacos, tóxicos, dieta inadecuada… incluso por el mal funcionamiento de un intestino inflamado (permeable y disbiótico).

El hígado graso está relacionado con la obesidad abdominal, la resistencia a la insulina y el síndrome metabólico. cuando el hepatocito se llena de grasa pierde su funcionalidad y empeora el cuadro. además, es uno de los signos de alarma que hacen sospechar que en un futuro desarrollaremos un síndrome metabólico, junto con otros parámetros de la analítica de sangre.

¿Hay algún indicio que nos permita sospechar el riesgo de sufrir síndrome metabólico?

Existen pruebas y síntomas que orientan sobre la posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2, patología cardiovascular y otras manifestaciones del síndrome metabólico, que se manifiestan años antes de que se desarrolle la enfermedad, y que nos permiten prevenirla e incluso revertir efectos indeseables, como son:

-Obesidad abdominal (troncular).

-Glucosa en ayunas: mayor o igual a100mg/dl.

-Insulina en ayunas: mayor o igual a 10mg/dl.

-Hemoglobina glicosilada: mayor o igual a 6

-Hiperlipidemia: -Aumento del colesterol total y LDL.

-Disminución de las HDL.

-Aumento de los Triglicéridos y ratio Triglicéridos/HDL.

-Hiperuricemia: -Aumento del ácido úrico.

-Hipertensión Arterial: -Mayor o igual a 140/90 mm de Hg.

-Hígado graso (ecografía), con o sin aumento de transaminasas.

Si alguno o varios de estos datos aparecen alterados, debemos actuar para prevenir algunos efectos irreversibles que aparecerán años después.

¿Es beneficioso el ayuno?

Cuando ayunamos favorecemos al Hígado (en sus funciones de desintoxicación. metabólicas, endocrinas), y también hacemos descansar al páncreas y al intestino.

No olvidemos que nuestros genes están programados para ayunar desde hace miles de años.

Hoy en día está de moda el ayuno intermitente, y aunque muchas personas lo hacen para adelgazar, su función es más bien depurativa y metabólica, permitiendo descansar y recuperarse a órganos de la digestión tan importantes como el hígado, el páncreas y el intestino.

Lo ideal es practicarlo durante la noche, que es cuando más favorece la depuración, teniendo en cuenta los ritmos circadianos. Se aconseja un duración mínima de 12 horas, aunque lo ideal es llegar a las 14 o mejor 16 horas.

También son aconsejables los ayunos de fin de semana, con jugos de frutas y de verduras, y caldos vegetales. Se pueden hacer una vez al mes, o después de un viaje, después de Navidad…

¿Es posible revertir el síndrome metabólico?

El síndrome metabólico se puede prevenir, tratar y revertir en función de lo avanzado del cuadro clínico.

Lo ideal es prevenir desde la gestación y en la primera infancia.

-En 1º lugar, recuperar un dieta saludable:

-Baja en azúcares e hidratos de carbono refinados.

-Baja en grasas saturadas y carnes rojas.

-Rica en fibra alimentaria: legumbres, verduras y hortalizas, fruta fresca, frutos secos, semillas.

-Evitar tóxicos: alcohol, bebidas azucaradas…

-En 2º lugar, actividad física  (adaptada a la condición cardiovascular):

-Una hora al día (mínimo 3 veces por semana).

-Aeróbica/Anaeróbica…

-Controlar la hipertensión arterial, la hiperglucemia, la Hiperlipidemia…

-Aportar Omega 3 y otros elementos (vitaminas, minerales, fitoquímicos…

-Probióticos y Prebióticos (si se requieren).

-Mantener un buen ritmo intestinal.

-Cuidar el Hígado.

-Control del estrés y la calidad del sueño.

-Educar desde la infancia: ¡¡muy importante ¡¡, no olvidemos que los niños imitan, hay que dar ejemplo.

-Personalizar siempre.

Recomendaciones:

Para terminar me gustaría insistir en que el síndrome metabólico, al igual que la diabetes tipo 2, no son genéticos, ni son castigo de Dios.

Son consecuencia de la dieta occidental y de un estilo de vida sedentario, en un ambiente tóxico.

Fueron los cambios epigeneticos de la dieta los que crearon el terreno del dismetabolismo.

Hay que luchar contra la obesidad, pues toda persona con sobrepeso está inflamada, y es susceptible de padecer diabetes, dislipemia, hipertensión arterial u, por supuesto, síndrome metabólico.

Deberíamos seguir los postulados de Hipócrates:

1º)  Alimentación correcta.

2º)  Ejercicio.

3º)  Equilibrio mental, emocional y espiritual.

4º)  Cuidado del entorno.

Autor: Redacción Salud Integrativa

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